Rosa llevaba un montón de tiempo con ganas de ir al nacedero del Rio Urederra y por unas cosas u otras, y sobre todo por esa primavera invernal que hemos tenido y que nos ha estado dejando helados finde tras finde, no habíamos tenido ocasión de ir, pero todo llega en la vida.
Nos desplazamos hasta el navarro pueblo de Baquedano
A la entrada del pueblo hay una zona para aparcar.
Había leído en alguna reseña que cobraban, pero la verdad es que a nosotros no nos cobro nadie, así que mochila a la espalda y hacia a arriba.
Para coger el camino del río, hay que subir al pueblo hasta el frontón y dejarlo a nuestra izquierda.
Zudaire y la sierra de Lokiz al fondo
El camino esta señalizado, pero además no hay otro, salvo esta desviación por donde pensaba haber bajado, así que no hay perdida.
Además , enseguida se empieza a oír el ruido de los continuos saltos y cascadas.
No obstante el trafico de personas es continuo.
La sierra de Urbasa y sus farallones son impresionantes
El camino esta perfectamente delimitado por una valla, así como indicadas las zonas a las que no se debe acceder para preservar el entorno.
Visto lo visto hoy, siendo lunes hay un montón de gente, así que en veranito los findes, habrá tortazos...
Cascadas y cascadas y mas cascadas...
La cámara echaba humo...
Este paseo hay que hacerlo con tranquilidad, mucha tranquilidad...
La pared del Capellan...
Una cascada vista desde abajo....
Y la misma desde la parte superior...
Agua....
Mas agua...
Ya cerquita del nacedero hay que atravesar un puente.
El nacedero y la cascada...
Desde aquí pensábamos haber cogido una senda que nos subiría hasta el balcón de Pilatos, pero nos encontramos un cartel de prohibido el paso excepto para personal del parque, con lo cual y siendo respetuosos, nos vamos hacia abajo un poco decepcionados por son poder subir.
Por cierto que luego, en la parte superior no vi ningún tipo de cartel,sera que bajar si se puede.
El lugar tiene un aspecto mágico, de cuento de hadas donde parece que te están mirando los Elfos escondidos entre las hayas...
Al legar a baquedano, hay una pequeña"área de descanso" donde damos buena cuenta de la comida y aprovechamos para tumbarnos a hacer eso que tan bien se me da... nada de nada.
El frontón de Baquedano.
Todo el pueblo tiene un aspecto muy cuidado.
Desde Baquedano, Rosa se empeña en subir al balcón de Pilatos aunque sea en coche, y menos mal que la hice caso, ya que es un sitio extraordinario.
Casi se puede ver hasta Estella.
Pedazo Bonsai...
El balcón de Pilatos.
Da bastante yu-yu acercarse al borde...
por lo menos sin paracaidas.
Desde luego es un sitio espectacular de los que hay que conocer sin lugar a duda.
La subida es muy liviana y como además hay que andar parando cada dos por tres para disfrutar de las maravillas que nos ofrece, pues eso, que se hace sin darte cuenta.
Espero que lo disfrutéis.